domingo, 11 de septiembre de 2011

¿POR QUÉ SOY SOCIALISTA?

¿Qué sería de un país sin ciudadanos y de un partido sin militantes?
La respuesta es: Nada.

Los partidos políticos se crearon con el fin de acabar con las imposiciones absolutistas de los monarcas de la época y con el objetivo de aunar opiniones parecidas entre personas que sentían que creían en las mismas ideas.
Ante los nuevos cambios que están produciéndose en la sociedad, el sentir de los ciudadanos necesita ser proclamado como la palabra del pueblo. Los gobiernos deben ser eficaces y responsables; eficaces porque deben llevar a cabo su cometido y el cumplimiento de sus funciones, y responsables políticamente hablando, ya que responden de sus acciones ante aquéllos a los que representan.
Los ciudadanos piden explicaciones y muchos políticos no hablan. Lo que algunos no han comprendido, es que los grandes cambios que se han llevado a cabo a lo largo de los siglos han sido impulsados por la propia ciudadanía.

¿Qué es un político?

Un político es una persona más. Es uno más de todos nosotros. Un día puede tenerlo todo, y al día siguiente puede no tener nada. El ideal de político sería aquél que está dispuesto a escuchar, entender y resolver los problemas que otros le plantean. El ideal de político, es aquél que no ve en su puesto una forma de prosperar personalmente sino de cambiar el mundo en nombre del resto. El ideal de político, es aquél que entiende que todo lo que maneja no es suyo, sino de todos, y que por tanto, el fin último de la representación no es el de ganar dinero sino el de actuar en nombre de quienes han depositado su confianza en él.
Las leyes se hacen para tratar de establecer un orden en la sociedad, y cuando ese orden se convierte en desorden algo falla. Hay leyes que no deben valer para toda la vida, ya que la sociedad prospera y sus ciudadanos cambian, adaptándose a los tiempos. En el momento en que una ley deja de ser legitimada por la gran mayoría de la ciudadanía, quiénes nos representan deben plantearse el hecho de escucharles y hacer sus peticiones realidad.
Es imprescindible establecer diferentes esferas de poder, pero también es cierto que es necesario que existan límites a los posibles abusos que puedan llegar a cometerse. El “aparato” es lo que solemos denominar a aquellas instancias de poder que se encuentran en la cúpula. Aunque yo no hablaría de imposiciones, sino de guías.
En política no todo vale y por tanto, no tenemos por qué ser tolerantes hacia todas las respuestas y acciones posibles. No tolero el maltrato, la mentira, la homofobia, xenofobia ni la falta de respeto a una idea no compartida. Y del mismo modo, no soporto la intolerancia hacia todo aquello que debe ser tolerado. Puede parecer una paradoja pero si os detenéis a pensarlo, es una razón de peso.
Y todo esto viene a que como militante del PSOE y persona que escucha a la gente, entiendo que no sólo deben ser atendidos cuando se acercan unas elecciones sino cada vez que precisen de la atención de quienes están al mando de una institución que es de todos.

Decía Pablo Iglesias que:
“Somos socialistas no para amar en silencio nuestras ideas sino para llevarlas a todas partes.”
Pues bien, esa es mi respuesta a la pregunta que formulo al comienzo. Soy socialista, trato de llevar mis ideas a todas partes, de día y de noche; trato de escuchar y si está en mi mano, solucionarlo; y lo más importante, soy socialista porque repudio las injusticias que otros piensan que son justas porque entienden que la vida no puede ser igual para todos. Para mí, el socialismo afectivo -en todas sus vertientes- no es una tendencia, es un modo de vida. El PSOE me ha dado casi todos los amigos que tengo, y ya dice el dicho, que tener un amigo es como tener un tesoro. Siendo así, me siento más que afortunada.


María Núñez.

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